DEL ESTRÉS A LA COHERENCIA: LA OPORTUNIDAD EN LA REALIDAD

El estrés forma parte de la vida. De hecho, en determinadas circunstancias puede ayudarnos a movilizar recursos, adaptarnos a los cambios y afrontar desafíos. Sin embargo, el problema surge cuando el estrés deja de ser una respuesta puntual y se convierte en un estado permanente desde el que vivimos, trabajamos y nos relacionamos.

En mi experiencia acompañando a profesionales, líderes y equipos, he observado que una parte importante del estrés no proviene únicamente de lo que sucede, sino de la distancia que existe entre la realidad y lo que creemos que debería estar ocurriendo.

“Debería tener más tiempo.»
«Mi equipo debería implicarse más.»
«Las cosas deberían ser diferentes.»

Los «debería» suelen presentarse disfrazados de responsabilidad, perfeccionismo o compromiso. Sin embargo, generan una tensión constante porque nos mantienen luchando contra una realidad que no existe.  La frustración no aparece por lo que ocurre, sino por que  no acepto lo que ocurre, y cuando lo niego, niego la solución a esa realidad.

La coherencia como alternativa

La coherencia aparece cuando alineamos lo que pensamos, sentimos y hacemos con la realidad presente. Desde ahí, disminuye el conflicto interno y aumenta la sensación de control y bienestar.

Las personas que trabajan desde la coherencia no buscan una realidad perfecta, sino la mejor respuesta posible ante la realidad que tienen delante. Y es precisamente desde esa aceptación donde surgen nuevas oportunidades, soluciones y formas de avanzar.

Cuando estamos estresados tendemos a reaccionar automáticamente, repitiendo patrones conocidos. La conciencia nos ofrece una alternativa: detenernos lo suficiente para observar qué está ocurriendo y elegir cómo responder, porque no siempre podemos controlar las circunstancias, pero sí podemos desarrollar una relación diferente con ellas.

Darnos ese pequeño espacio entre lo que sucede y nuestra respuesta es uno de los lugares donde la calma aparece  y la creatividad fluye en forma de nuevas perspectivas y soluciones.  

Ese pequeño cambio marca una gran diferencia: menos desgaste, más claridad y una mayor capacidad para afrontar los desafíos del día a día.

Una nueva forma de abrir oportunidades

Cuando dejamos de preguntarnos cómo deberían ser las cosas y comenzamos a observar cómo son realmente, algo cambia, la energía que antes se invertía en la resistencia queda disponible para la creatividad, el aprendizaje y la acción.

La coherencia no consiste en tener una vida sin dificultades. Consiste en aprender a relacionarnos con ellas desde la conciencia, la responsabilidad y la aceptación porque es precisamente desde ahí donde comienza cualquier transformación sostenible.

Un ejercicio sencillo para reducir el estrés desde la coherencia

Ante una situación que te genere estrés, para y haz este ejercicio :

  1. ¿Qué está ocurriendo realmente? 
  2. ¿Que estoy sintiendo ante lo que ocurre? 
  3. ¿Creo que debería estar ocurriendo algo diferente? 
  4. Antes de reaccionar ante la respuesta: Para, toma distancia, date unos minutos y vuelve a observar.
  5. ¿Qué acción concreta puedo hacer con la realidad que tengo, para obtener un resultado diferente que me aporte mayor tranquilidad y sea coherente?

Este sencillo ejercicio ayuda a diferenciar hechos de expectativas y permite recuperar foco, energía y capacidad de acción.

E bienestar no surge cuando la realidad se adapta a nosotros. Surge cuando aprendemos a actuar con coherencia dentro de ella, y la Metodología Riccas, te enseña paso a paso a transformar del estrés a la calma coherencia.

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Macarena Canales
Mentora y consultora de desarrollo profesional y bienestar organizacional
Metodología Riccas: conciencia, coherencia y resultados sostenibles.

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